Pasan pasan despacio, sin prisa
con la calma
con que un caracol mata la velocidad;
se burlan de mí.
Pero después de un rato
me sonríen y me invitan a pasear.
Entre delirios de madrugada
y sueños despiertos
nos sorprende el amanecer.
Y es que nada se compara con el amanecer:
el "cálido" frío del día que despierta a fuerza de costumbre
"cinco minutos más - susurra "
toda una sinfonía, un grito de libertad,
o tal vez será el sol
que nos hace empequeñecer la mirada
porque sólo cerrando los ojos podemos ver lo que esta ahí.
Nos sorprende en pleno acto
en pleno acto evocador
de recuerdos y deseos
que se van apagando
de vergüenza
como las estrellas ante un dios
que brilla con arrogancia.
Y es que nada se compara con el amanecer.
¿O tal vez tú?
20.7.07
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